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Un compendio de posibles infracciones de este artículo del Código Penal.

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¿El Estado Islámico mata siguiendo el Corán? – 2ª parte


martes, 23 de junio de 2015

Es el islam el que agrede e incita al odio
hacia los infieles y no al revés.

- La incitación al odio es un delito. La difamación también.
Pero cuando se revelan las consignas más crueles del islam
no se incita al odio, sólo se previene contra el mal que nos
acecha usando una legítima defensa a que tenemos derecho.
Tampoco se difama al islam cuando lo que se citan son sus
propias palabras. Son ellos los que amenzan y no nosotros.
Son ellos -su Corán- los que incitan al odio contra nosotros.
Nadie sino ellos mismos incitan al rechazo de sus acciones.
Ni incitar al odio ni difamar al islam es la intención de este
Blog, solamente dar a conocer lo que se oculta con malicia
para aparentar que el islam es sólo paz, bondad y tolerancia.
Por el contrario, contiene intolerancia, hostilidad, violencia,
discriminación, menosprecio e incitación al odio contra los
no creyentes, todo lo cual infringe claramente el nuevo art.
510 del Código Penal español.



Antes de seguir hay que hacer algunas consideraciones y matizar algunos aspectos fundamentales sobre el particular.

Numerosos versículos islámicos autorizan la violencia, imponen castigos medievales y ordenan luchar con las armas hasta que el islam triunfe. Entonces, ¿el comportamiento del Estado Islámico está justificado por el islam o es una herejía que excede los límites del Corán, según se lamentan los líderes musulmanes?

Entoces, si ese no es el islam verdadero ¿Por qué no se enseña en las escuelas musulmanas y en las mezquitas que esa parte del Corán ya no está vigente y no debe tomarse en consideración más que como textos históricos que forman parte del islam primitivo, sin vigencia en un mundo varios siglos evolucionado donde ya no se cortan cabezas ni manos como castigo y donde las leyes reconocen derechos humanos y libertades fundamentales e irrenunciables para todo ser humano?

Si el mundo musulmán repudia los asesinatos del Estado Islámico, ¿Por qué no toma medidas legislativas y corta de raíz las brutalidades que se cometen al amparo del Corán, aboliendo e invalidando todos esos versículos que incitan a la crueldad y la violencia? ¿O es que ese repudio es una simple representación de cara a un lavado de imagen?

El islam se extravía entre esas consideraciones de un Corán considerado inmutable, que ordena crueldades y asesinatos, y el rechazo a esas mismas crueldades y asesinatos que otros dicen cometer siguiendo las licencias coránicas.

Como consecuencia de ese rigor que imponen unas leyes inalterables, podemos ver a mujeres de negro, tapadas de la cabeza a los pies, que reprochan a otras, también cubiertas de arriba abajo, que el manto que las cubre no sea lo bastante tupido. Y en nombre de ese islam nostálgico de sus primeros tiempos, el Estado Islámico asesina a miles de personas inocentes con una crueldad sin precedentes pero, al parecer, consustancial con el contenido coránico. No se aparta de su esencia.

Aunque minoritarios, algunos musulmanes son conscientes de la urgente necesidad de introducir reformas, de revisar algunos textos que son inaplicables y se han quedado caducos en el siglo XXI. Son musulmanes que están a favor del laicismo, de la enseñanza de los principios de tolerancia y respeto del diferente desde la infancia, que están a favor de los valores humanistas y desean un islam sosegado, pacífico y reservado a la esfera privada.

Pero son musulmanes que nunca verán ese islam que creen tan auténtico como el originario y verdaderamente representativo de la paz, la convivencia, la tolerancia y la bondad, más allá de simples declaraciones reivindicativas en ese sentido, pero poco creíbles a la luz de los textos vigentes.

¿Sería creíble una renuncia a la obligación de conquistar el mundo para el islam o al fin de la persecución de los infieles? Con ello dejaríamos de sentirnos amenazados. Desgraciadamente, habremos de seguir protegiéndonos de ese islam rígido e integrista denominado wahabismo que se sigue en Arabia Saudí y Qatar. Los mismos que financian la construcción de mezquitas en España desde donde poder propagar su radicalismo. No se predica el integrismo porque hay vigilancia para evitar el fomento del terrorismo, pero cuando se financia algo es porque se busca una utilidad favorable a quien pone su dinero en ello.

Bien es cierto que no todos los musulmanes son iguales, pero llegado el momento ninguno de los moderados y pacíficos querrá verse separado del islam por no acudir a la llamada para expandir o defender su religión. Finalmente, salvo que pongan límites al Corán, posiblemente todos serán iguales.

VERSÍCULOs que justifican la matanza en el nombre del Yihad

VERSÍCULO An Anfal 8:17 – “No erais vosotros quienes les mataban, era Alá Quien les mataba. Cuando tirabas, no eras tú quien tiraba, era Alá Quien tiraba, para hacer experimentar a los creyentes un favor venido de Él. Alá todo lo oye, todo lo sabe”

Esta es una absolución por adelantado para quien mata “en nombre de Alá”. Los musulmanes violentos nunca tienen sentimientos de culpa tras las matanzas de infieles porque el Corán les proporciona el buen sentimiento de que no hacen nada malo matando a quienes no creen.

Este versículo les convence que, aunque los infieles sean matados con sus manos, es realmente Alá el que está matando. Significa que los musulmanes no tendrán ninguna culpa al matar a un infiel porque es el deseo de Alá y Alá solamente está utilizando sus manos para matar a los infieles.

Aquí se utiliza una frase “cuando tirabas, no eras tú quien tiraba, era Alá”. La palabra tirar se refiere a tirar las armas hacia los infieles. Por ejemplo tirar la lanza, la bomba o misiles.

Así que totalmente se justifica que la matanza de infieles es el gran deseo de Alá y los musulmanes lo hacen porque Alá lo hace a través de sus manos.

VERSÍCULOS que incitan el odio hacia los infieles

VERSÍCULO At Tauba 9:73 - ¡Profeta! ¡Combate contra los infieles y los hipócritas, sea duro con ellos! Su refugio será el infierno. ¡Qué mal fin…!

El Corán habla con el profeta Mahoma para que todos los musulmanes también lo oigan y sigan. Dice el Corán que hay que ser duro con los infieles y los hipócritas, e indudablemente hay que iniciar la guerra santa (Yihad) contra ellos.

Según el Corán los que no creen en el islam, no importa qué buenas personas son, entraran en el infierno. Es porque según el Corán los que no son creyentes del islam no son humanos de primera clase como los musulmanes y no deben estar en este mundo que creen ha sido creado solamente para los musulmanes.

VERSÍCULO At Tauba 9:123 - ¡Creyentes! ¡Combatid contra los infieles que tengáis cerca! ¡Qué os encuentren duros! ¡Sabed que Alá está con los que Le temen!

VERSÍCULO Al Furqan 25:52 - No obedezcas a los infieles y a través del Corán haced Yihad esforzadamente contra ellos, el gran yihad, con toda la fuerza.

A menos que estos versículos fueran excluídos del Corán –algo imposible por tratarse de la palabra de Alá– no puede afirmarse sin faltar a la verdad que el islam es una religión de paz y fraternidad.

Ahora he de preguntar al lector: ¿Le parece que soy yo quien está incitando al odio hacia el islam o es precísamente el islam quien no sólo incita a los suyos al odio sino que impone consignas de crueldad y muerte contra nosotros?

La mejor defensa es un buen ataque. Acusaciones de islamofobia, blasfemia, difamación, incitación al odio y otras no son sino cortafuegos que persiguen cortar por lo sano cualquier crítica hacia el islam, lo cual comprende que no se citen estos desventurados versículos que tanto perjudican el buen nombre del islam.

Pero aunque consigan que los gobiernos impongan la ley del silencio, siguen siendo lo que son y sus mandatos siguen estando vigentes, sólo que sin publicidad, reservadamente.

No se puede creer en la buena fe de quienes en lugar de corregir lo malo sólo intentan silenciar las críticas.



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